En Altamira, ubicada al este de Caracas, bastión de la oposición venezolana y centro de reunión de la autodenominada "resistencia", el pasado 30 de julio se registró una explosión que dejó ocho policías heridos con quemaduras de segundo y tercer grado en todo el cuerpo. Este episodio ha sido utilizado por la prensa internacional para promover el mensaje antigobierno.