Barcelona, cinco de la tarde. Desde la Calle Pelai junto a la plaza de Cataluña a gran velocidad se dirige una furgoneta blanca por el carril central de la rambla hasta llegar al Mercado de la Boqueria. Allí está el restaurante turco en el que después se ha atrincherado el terrorista. Se trata de un solo conductor que arrolla a decenas de personas. Quince minutos después, la policía confirma los hechos y alerta de que hay heridos. Poco después, los Mossos hablan ya del atropello como un atentado terrorista "deliberado y masivo". Las imágenes son lo suficientemente explícitas como para que no haya dudas de que no se trata de un accidente si no de un acto intencionado. La policía pide a la gente que se vaya, que se pongan a salvo.  Hay varias estampidas a las que suceden momentos de horror imposibles de digerir. Poco después, La Rambla y la Plaza de Cataluña quedan desiertas, la gente confinada en los establecimientos, tiendas, bares y restaurantes. La zona queda completamente acordonada y el perímetro de seguridad se extiende hasta la Gran Vía y el Portal del l´Angel. Hasta que testigos con su móvil captan el momento de máxima tensión, cuando la policía se acerca a los sospechosos atrincherados en un bar con rehenes. En el cielo el sonido incesante de un helicóptero que sobrevuela la tragedia.-Redacción-