Los indocumentados en Estados Unidos rechazan acudir a los refugios que se han establecido para protegerse de los huracanes por temor a posibles represalias.

La llegada del huracán Irma ha provocado que los inmigrantes indocumentados que viven en el centro de la península de Florida se planteen acudir o no a los refugios habilitados ante el temor a posibles represalias.

Es el caso de Carmen Nova, mexicana que vive en una caravana en la localidad de Apopka. Nova tiene 30 años y tres hijos. "Hay una tormenta interior, hay una tormenta exterior y hay una tormenta política y el objetivo es nuestra comunidad", ha señalado, por su parte, la monja católica Ann Kendrick, activista por los derechos de los inmigrantes.

"Los están machacando", ha asegurado Kendrick, que se dedica a convencer a los inmigrantes indocumentados de la importancia de refugiarse ante la llegada del huracán, en lugar de permanecer en inmuebles precarios. Las autoridades han emitido ya orden de evacuación para las personas que viven en parques de caravanas y casas prefabricadas, donde viven, sobre todo los 'sin papeles'

Sin embargo, declaraciones como la del sheriff del condado de Polk, muy cerca de Apopka, quien aseguró que comprobaría los antecedentes de cualquier persona que busque refugio no han ayudado. Aunque más tarde se retractó y dejó claro que no perseguiría a los inmigrantes, pero sus palabras han calado entre los inmigrantes.

"Ha asustado a la gente", ha señalado el líder de la Asociación de Jornaleros de Florida, Tirso Moreno. Según Moreno, algunos inmigrantes intentarán resistir la tormenta en sus caravanas. "El mayor problema es que muchos de ellos no tienen bastante información, aunque es mejor de lo que era porque hay más medios de comunicación en español", ha apuntado.