Luego de tanto exigir elecciones, por las buenas y las malas, dentro y fuera del país, con un saldo más que trágico, con victimas mortales, heridos, perdidas materiales millonarias y pare usted de contar, ayer martes 22 de Mayo, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, representando al Poder Electoral, independiente y con rango constitucional, comunicó a toda Venezuela y al mundo, el tan esperado, por lo menos así creíamos, cronograma electoral, raro para un país, vale la pena acotar, que se dice en boca de algunos irresponsables e ignorantes, vive una feroz “dictadura”.

Confieso que me sorprendió la reacción de la cúpula opositora, esa pataleta  inmadura, caprichosa, rabiosa e insensata, de no aceptar el cronograma de elecciones, tanto para una Asamblea Nacional Constituyente, que hasta hace poco publicitaban como una necesidad urgente y de elecciones regionales, también requeridas con fuerza.

Ahora resulta, que de forma difícil de calificar y entender, movidos por una estrategia de violencia y terror, rechazan el llamado a elecciones, desprecian la decisión unánime del C.N.E. para la fijación de un cronograma electoral. En principio podemos afirmar, de manera simplista, que es algo de locos, pero esa locura busca causar más daño a Venezuela y a los que aquí vivimos. Esta gente tiene que entrar en razón, nuestra amada Patria no merece a una dirigencia opositora a la que solo la motiva el odio y la venganza.

Siempre se ha dicho, empezando por el mismísimo Comandante Chávez, que algo que ha hecho falta en Venezuela en los últimos años, ha sido contar con una oposición seria y responsable, con quien el gobierno pueda tocar temas de interés nacional, por encima de puntos mezquinos e irracionales. La que actualmente tenemos, solo conoce la violencia y el chantaje como lenguaje.

Señores de la oposición, pedían elecciones, bueno, tendremos elecciones, llegó la hora de nuevamente contarnos, abandonen la muerte y destrucción como camino de lucha, Venezuela quiere y exige paz, asuman con seriedad y responsabilidad su tarea de fuerza opositora, en caso contrario, no solo la historia los condenará, el mismo pueblo de Bolívar les pasará una factura que les será impagable en muchos años.

Mientras, las fuerzas del chavismo, movidos por el amor, la lealtad y el patriotismo los esperamos para dar la batalla electoral democrática, en función de lograr el bienestar supremo de los venezolanos.

 

José Vicente Rangel Seijo