Al comenzar a escribir estas notas la primera palabra que se me viene a la mente es INDIGNACIÓN, en mayúscula y negrillas, esto al ver la actitud cínica y miserable de los dirigentes de la maltrecha y desprestigiada oposición, que como si no hubiesen sido responsables directos e inequívocos de haber fomentado la muerte de más de 100 personas, más de 1000 heridos, haber quemado a personas vivas, solo por parecer o ser chavistas, destrozos en propiedades públicas y privadas, quema de autobuses, estaciones del metro, guarderías, hospitales, haber causado perdidas de semestres y años escolares en colegios y universidades, de haber secuestrado por mas de cuatro meses a los habitantes de varios municipios y parroquias del país y como colofón el haber amenazado y en algunos sitios haber impedido por medio de la violencia, el derecho al voto de algunos compatriotas en el maravilloso evento del día 30 de Julio pasado, referente a la elección de la popular y todopoderosa Asamblea Nacional Constituyente.
 
La cúpula de la dirigencia opositora anuncia al País, burlándose de la inmensa mayoría de los venezolanos que hemos sido victimas de sus acciones de terror, que van a participar en las elecciones regionales pautadas para Diciembre 2017, luego de haber insistido hasta la saciedad de que jamás iban a ser parte de dicho proceso electoral fijado por el C.N.E. meses atrás, alegando que primero que nada tenían que lograr la salida por la fuerza, por vías inconstitucionales, del Presidente legitimo de Venezuela, Nicolás Maduro, para lo cual ejercieron y produjeron el saldo tenebroso y fatal relatado al inicio de este escrito.
 
Igualmente no debemos de mencionar y condenar las acciones terroristas ejecutadas contra instalaciones militares, como la dirigida recientemente contra la Brigada 41 del Ejercito, en el Fuerte Paramacay, Naguanagua, Estado Carabobo, en la cual actuaron grupos de paramilitares, financiados y apoyados por la derecha en el extranjero, evidenciándose la participación de figuras públicas enemigas de Venezuela,  desde los Estados Unidos y Colombia, en presencia de un silencio cómplice de los lacayos internos que actualmente forman parte del cogollo opositor.
 
Aquí nadie puede pecar de inocente, no se trata de venganza, pero si de justicia, sería una bofetada para el pueblo noble y bueno de Venezuela, que por millones salió a votar el 30 de Julio, por encima de obstáculos y amenazas reales, y a los millones que no pudieron hacerlo, impedidos por el secuestro y la violencia opositora, que se permitiera que estos traidores a la Patria puedan algún día ser candidatos a cargos de elección popular o incluso ocupar un cargo en la función pública. Lo único que pedimos y esperamos es CERO impunidad. 
 
El pueblo de Venezuela, aspira y exige, que la soberana Asamblea Nacional Constituye, con sus atribuciones y con la legitimidad dada por los millones de ciudadanos que la elegimos, insisto con esto, no permita que las personas causantes de tanto daño y dolor, puedan aspirar a cargos de elección o de cualquier naturaleza pública, cuando lo que tienen es que ser procesados y castigados con todo el peso de la ley por los delitos cometidos, tanto en acción material, como intelectual, algunos de ellos con características de “lesa humanidad”, emprendidos contra nuestra amada Venezuela, sus instituciones y el pueblo sano y bueno que aquí vivimos.
 
La historia ha demostrado en todas las épocas, que “Sin justicia, no habrá paz!!

José Vicente Rangel Seijo